Miso, el fermentado japonés que puede convertirse en un aliado de tu alimentación saludable
Esta pasta fermentada tradicional de la gastronomía japonesa es un ingrediente que se utiliza habitualmente como base de sopas, caldos, salsas y aderezos.
Su proceso de fermentación es precisamente uno de los aspectos que lo hacen interesante desde el punto de vista nutricional.
La alimentación saludable también consiste en descubrir nuevos ingredientes, explorar sabores y aprovechar las propiedades nutricionales de los alimentos que incorporamos a nuestra dieta. Este mes, en Metropolitan, os presentamos los beneficios del miso, una pasta fermentada tradicional de la gastronomía japonesa que destaca por su sabor intenso, su versatilidad en la cocina y sus interesantes características nutricionales.

Elaborado principalmente a partir de soja, sal y koji (un fermento obtenido mediante el hongo Aspergillus oryzae, utilizado también en la elaboración de la salsa de soja y el sake), el miso es un ingrediente que se utiliza habitualmente como base de sopas, caldos, salsas y aderezos.
Su proceso de fermentación es precisamente uno de los aspectos que lo hacen interesante desde el punto de vista nutricional. Pero ¿qué beneficios puede aportar y cómo podemos incorporarlo a nuestra alimentación?
5 razones para incorporar miso a tu alimentación
Un aliado de la salud intestinal: El miso es un alimento fermentado que puede contener microorganismos beneficiosos para la microbiota intestinal, dependiendo de su proceso de elaboración y de si ha sido pasteurizado. Además, la fermentación genera diferentes compuestos que contribuyen a sus características nutricionales y digestivas.
Compuestos vegetales de interés cardiovascular: La soja contiene isoflavonas, unos compuestos vegetales que han despertado interés por su posible relación con la salud cardiovascular. Diversos estudios han analizado su papel en el metabolismo del colesterol y la función vascular, aunque sus efectos dependen del conjunto de la alimentación y de las características individuales.
Aporta compuestos bioactivos derivados de la fermentación: Durante la fermentación del miso se generan enzimas, péptidos y otros compuestos bioactivos que enriquecen su perfil nutricional. Estos componentes son objeto de investigación por su posible papel en diferentes procesos fisiológicos del organismo.
Contiene isoflavonas con actividad fitoestrogénica: Las isoflavonas presentes en la soja son compuestos vegetales con una actividad estrogénica suave. Se han estudiado especialmente por su posible relación con el bienestar hormonal femenino y determinadas etapas de la vida, como la menopausia. No obstante, sus efectos pueden variar de una persona a otra.
Una forma sencilla de aportar variedad a tu dieta: Más allá de sus propiedades nutricionales, el miso destaca por su sabor umami, intenso y ligeramente salado. Esto permite enriquecer numerosas preparaciones y aportar profundidad a los platos sin necesidad de recurrir a otros potenciadores del sabor.
¿Cómo incorporar el miso a tu alimentación?
Una de las grandes ventajas del miso es su versatilidad. No hace falta preparar recetas complejas para disfrutar de este ingrediente. Te presentamos algunas formas sencillas de incorporarlo a la dieta:
Sopas y caldos: es su uso más conocido. Puede añadirse a caldos de verduras, sopas con tofu o preparaciones con setas.
Aliños para ensaladas: mezclado con aceite de oliva, limón o vinagre permite elaborar vinagretas diferentes y llenas de sabor.
Marinados: combina muy bien con verduras, tofu, pescado o pollo, aportando un toque umami.
Salsas y cremas: una pequeña cantidad puede transformar una crema de verduras o una salsa casera.
Más allá de las maneras de incorporarlo a tu dietas, has de tener en cuenta que si quieres conservar los microorganismos vivos que pueda contener el miso, evita hervirlo. Lo ideal es incorporarlo al final de la cocción, cuando hayas retirado el recipiente del fuego y el caldo haya dejado de hervir. Recuerda que este efecto depende de que se trate de un producto sin pasteurizar.
También conviene tener presente que el miso contiene una cantidad considerable de sal, por lo que es recomendable consumirlo con moderación, especialmente si necesitas controlar la ingesta de sodio.